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La evolución de la delincuencia en América Latina



La evolución de la delincuencia en América Latina ha presentado una marcada curva de crecimiento desde el año 2000, dicho crecimiento es medido por organizaciones como El Banco Interamericano de desarrollo en el sentido estricto del nivel socio-económico, el Observatorio Interamericano de Seguridad, la ONU y la OEA, de la misma manera existen muchos instrumentos para medir la delincuencia y su impacto, uno de los más empleados a nivel internacional son la encuesta internacional de victimización.
En América Latina la violencia gira entorno a los niveles de pobreza, radicalización de ideologías políticas, la ruta económica de la droga, la guerra de cárteles y el desplazamiento de la Guerrilla, estos grandes demarcadores han sumergido a latinoamérica en un gran hervidero que pudiéramos denominar el caldo de cultivo para la materialización de robos, desplazamientos, muerte y mucho miedo por parte de la ciudadanía, es así como anualmente en esta región del continente se registra un aproximado de 150.000 homicidios anuales. Representando un 33% de los registrados en todo el mundo de 36% que registró el continente americano, representando cuatro veces más la tasa promedio global; más abajo en la tabla encontramos que un promedio de 30 Millones de familias son víctimas de robos, aunque estas cifras no están escritas en piedras, son lo más cercano a cifras oficiales pues cada País presenta estadísticas dentro de su índice delictivo pero hay otros donde dicha data no se registra o se adultera para maquillar los niveles tan alarmantes que los representa ante la visión del mundo.
Para entender un poco el panorama de violencia podemos hacer referencia a la posición de los países latinoamericanos dentro del ranking de países más violentos del mundo.
Venezuela es el peor posicionado al ubicarse en el lugar 119 de 127 países evaluados, en un índice que excluye a los países donde hay conflictos de larga duración.
Según el Informe anual del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal (CCSPJP) Venezuela mantiene dentro de sí, cinco (05) de las ciudades más peligrosas del mundo, siendo Caracas la primera del ranking con un promedio de 130 homicidios por cada 100.000 habitantes, en particular cuando se observa una impunidad de casi el 96%, colectivos armados acreditados y respaldados por el estado, niveles de desempleo altísimos dentro de la región, la devaluación constante de la moneda, organizaciones dedicadas al secuestro, delincuencia común armada, zonas “de paz” donde los organismos de seguridad del estado no pueden actuar y un deteriorado sistema penitenciario donde las bandas armadas controlan la economía interna de los penales y desde ahí se perpetran las extorsiones y se dirigen los secuestros según los focos pre seleccionados internamente.
Las ciudades que acompañan a Caracas en el pódium, son la ciudad mexicana de Acapulco con 113 homicidios y la tercera es la ciudad de San Pedro Sula en Honduras, con 112 homicidios por cada 100.000 habitantes.
Continuando con los Países y recalcando que la situación de seguridad interna en Venezuela sigue su deterioro, hacemos referencia que sólo un lugar por encima de Venezuela se encuentra México (118), donde el fuerte aumento del crimen organizado, las tasas de violencia que presentan los cárteles y las marcadas deficiencias de los cuerpos de seguridad del Estado influyen en esta posición.
Para mencionar el caso de México donde los cárteles son protagonistas de  secuestros, homicidios y desplazamientos de ciudadanos, también en ciertas ciudades hay casi impunidad total, los que les permiten el fácil desenvolvimiento y libre actuación fuera de los márgenes de las leyes y derechos humanos.
Los otros países de la región que ocupan las peores posiciones en el ranking son Honduras, El Salvador, Guatemala, Bolivia Paraguay, Perú y Brasil, por nombrar algunos, todos ellos esparcidos entre países de África y por debajo de algunos en los que hay conflictos internos latentes, como Birmania, o explícitos, como Yemen.
Colombia (puesto 96) y República Dominicana (95) son los otros países peor posicionados.
África es uno de los destinos más peligrosos del planeta. Países como Mali, Chad o Libia son destinos prohibidos. Los conflictos territoriales y los diversos grupos terroristas presentes en esos territorios los hacen impensables como destino de visita o de inversión.
Fuera de África, Corea del Norte, Iraq, Afganistán o Siria son también destinos muy peligrosos. La mayoría de estos países son escenario en estos momentos de conflictos armados. Algunos perduran desde hace años o décadas.
No obstante y como se recalca más atrás estos países se encuentran en conflicto armado y los índices que presenta América Latina rosan la incredulidad pues pareciera que estuviéramos dentro de un conflicto armado cuando es la delincuencia organizada y la común los que mantienen al hemisferio con tales antecedentes.
Para el análisis de estos contextos, los expertos se basan en la demografía, nivel cultural, influencia política, edades, tipo de delito, sexo, influencia de sustancia psicotrópicas y de estupefacientes así como el contexto macroeconómico de la región, este caldo de cultivo de la delincuencia ha permitido que se valgan de las debilidades de las instituciones y prosperan donde las fuentes ilícitas de dinero y los controles deficientes permiten la repatriación y consolidación de las riquezas obtenidas del mercado de la violencia, estas acciones son las que han permitido que solo en Sudamérica se registre un aumento en la tasa de homicidios durante este último año.
Dentro de la composición de cada País, cada uno tiene las condiciones dadas para el aumento de la Violencia, no obstante una buena política de estado, la diversificación de los mercados, las fuentes de trabajo y la educación son las mejores armas para combatirla, la máxima es formar para transformar, es así como con la delicadeza de las leyes y la rigidez para hacerlas cumplir países como Colombia, Argentina, Chile y Ecuador han logrado avances significativos para el control de la violencia y la transformación ideológica de sus habitantes, no todo está perdido y está en nuestro actuar y en la manera de hacer de cada hogar la escuela que trascienda fronteras con valores sólidos, gobiernos honestos y programas eficientes podrán revertir la historia delictiva que caracteriza a los pueblos de Latinoamérica.
Juan Carlos Duarte, Profesional de la Seguridad Corporativa.

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