La seguridad física es un aspecto fundamental para la protección de las personas, los activos y la información de una organización. Sin embargo, los procesos tradicionales de seguridad física suelen ser rígidos, lentos y poco adaptados a las necesidades cambiantes del entorno corporativo. Por eso, es necesario que los procesos de seguridad física evolucionen hacia la metodología de procesos ágiles, que se caracterizan por ser flexibles, rápidos y orientados al valor.
Los procesos ágiles son una forma de gestionar proyectos que se basan en la adaptación al cambio, la colaboración y la entrega de valor. Estos procesos se contraponen a los métodos tradicionales, que son más rígidos, burocráticos y orientados al cumplimiento de un plan fijo.
La importancia de los procesos ágiles en una organización radica en que permiten responder mejor a las necesidades y expectativas de los clientes, así como a las condiciones cambiantes del mercado. Los procesos ágiles favorecen la innovación, la calidad y la satisfacción tanto de los usuarios como de los equipos de trabajo.
Algunos de los beneficios que experimentan las organizaciones de los procesos ágiles son:
Reducen el riesgo de entregar productos o servicios que no se ajustan a lo que el cliente quiere o necesita
Aumentan la velocidad y la frecuencia de las entregas, lo que genera un feedback más rápido y una mayor capacidad de aprendizaje y mejora
Fomentan la comunicación, la transparencia y la confianza entre los miembros del equipo y con el cliente
Potencian la motivación, el compromiso y la autonomía de los trabajadores, lo que se traduce en un mayor rendimiento y una menor rotación
Mejoran la calidad del producto o servicio, al incorporar pruebas y validaciones continuas, así como prácticas de integración y despliegue automáticos
La seguridad física corporativa, sin embargo, se ha visto limitada por un paradigma desde hace mucho tiempo, que limita sumarse a estos marcos de trabajo.
¿Cuál es el paradigma de la seguridad física corporativa?
Es simple… rigidez, creemos que por ser un área de control, donde analizamos para luego mitigar, encerramos la gestión en un corral de acero y muchas veces vamos en contra de la operatividad, todos hacemos la misma seguridad por años, se ha intentado incluir nuevos conceptos, nuevas formas de gestión, pero damos vuelta alrededor de una redoma (rotonda) para decantar en la misma metodología y forma de hacer las cosas.
¿Cómo afecta este paradigma los procesos de la seguridad corporativa?
En la forma en cómo ve la organización a la gestión de seguridad, la estructura base de siempre a la hora de mostrar la gestión. Los líderes ven barreras y retardantes de los procesos, lo que implica que no seamos involucrados en la planeación y solo se nos requiera bajo un ambiente de reacción.
Al ser un área tan rígida, la seguridad física corporativa tiene dificultades para innovar, mejorar y optimizar sus procesos. Esto se traduce en:
Baja eficiencia
Alta burocracia
Escasa satisfacción de los usuarios
Los catedráticos de la seguridad, solo colocan aglutinantes a la fluidez que requieren las organizaciones, cual gelatina en agua o alka selter en baso de chicha y aunque suene grotesco o cómico, es la realidad de un área tan importante, que ha logrado dar pasos hacia adelante pero de forma muy temerosa.
Aplicar procesos ágiles a la gestión de la seguridad física corporativa es una forma de mejorar el desempeño y los resultados de esta área, al adaptarse mejor a las condiciones cambiantes, complejas del entorno actual.
En mi opinión es un camino que como gremio debe recorrerse más pronto que nunca, el mundo corporativo está en constante movimiento, fluctuación y crecimiento, la agilidad debe percibirse como al agua, que fluye y se adapta y de esto hablaba Bruce Lee en su filosofía, basada en el Jeet Kune Do, y se resume en esta frase: "Vacía tu mente, sé amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza se convierte en la taza. Si pones agua en una botella se convierte en la botella”.
¿Cómo puedes ser más flexible y adaptable en tu vida?
Una clave es liberarte de las creencias fijas, los juicios negativos y las actitudes inflexibles. Al "limpiar tu mente", te preparas para recibir y aprender, como el agua. El agua no tiene una forma definida, se moldea y fluye de acuerdo con las situaciones, sin oponerse. Así, al estar dispuesto y receptivo, puedes afrontar eficientemente los retos y cambios en tu vida.
La seguridad debe ser flexible en su ejecución, sin perder la exactitud del control final, la Seguridad debe ser fluida, debe ser ágil… debe ser como el agua.
Podremos hacer todos los cursos de renombre, pero si lo aprendido lo ejecutamos de la misma manera, no avanzamos, las corporaciones no buscan a las personas por la organización donde estés afiliado, sino por la forma de gestionar la seguridad, por la forma de innovar y adaptar esa estrategia a la estrategia y continuidad operativa de la corporación.
Ahora bien, profesional de la seguridad; ¿qué te atreviste a hacer diferente en este año?
Dr. Juan Carlos Duarte

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